One thought on “El calentamiento global es culpa del Rey OGG”

  1. Nuevos Climas, Nuevas Conciencias.

    Estas lneas son el principio de una aventura. Casi una de esas aventuras picas que podeis encontrar en cualquier librera para contar a vuestros hijos. Porque trata de una de las mayores proezas que tiene que realizar el hombre en la historia de la humanidad. Consiste no en salvarse a s mismo, o a otros hombres, sin en salvar a Gaia, nuestro planeta. Gaia naci en la NASA. O mejor dicho, la bautizaron all puesto que se le calcula unos 4.500 millones de aos de edad. Fue James Lovelock quien a peticin de la NASA tuvo que hacer un anlisis atmosfrico para contribuir al estudio de la deteccin de vida en otros planetas, concretamente Marte. James Lovelock, se puede considerar como el padre de la ecologa moderna, aunque actualmente se lleva muy mal con los ecologistas, entre otras cosas, por defender la energa nuclear como nica medida realista para evitar el calentamiento global.

    Como iba diciendo, los descubrimientos de Lovelock sobre los CFCs en el clima estimularon el nacimiento del Protocolo de Montreal. El primer tratado internacional destinado a la proteccin de la capa de ozono a travs de la erradicacin de las sustancias qumicas de la industria. Entr en vigor en enero de 1989. Aqu fue donde empez esa aventura pica que viene enfrentando a los hombres con Gaia, a Gaia con los hombres, y finalmente a los hombres contra s mismos.

    La primera parte de la contienda, en mayor o menor medida la conocemos todos. Resulta que en los ltimos 100 aos y coincidiendo con la segunda revolucin industrial, el hombre ha aumentado exponencialmente sus emisiones de CO2, desequilibrando un sistema de autorregulacin climtica muy complejo, que tena unos cuantos miles de aos de garanta. Este hecho, lo podemos denominar como la primera agresin involuntaria del hombre a Gaia.
    Nuestro planeta, por su parte, ha ido respondiendo a su manera. Alteracin climtica por aqu, tornado por all… pero sus pequeas escaramuzas no parecen haber surgido efecto en su mayor agresor; el hombre, energvoro por excelencia.

    Esto fue as hasta que un tal Alberto, ex-vicepresidente demcrata de los EEUU tuvo un sueo, (debi ser una pesadilla): y al hombre no le fue tan mal, puesto que tras estrenar en 2006 el documental “Una verdad Incmoda”, cobra la friolera de 40 millones de dlares por conferencia. No obstante, un ao despus el ex-segundo de abordo de Bill Clinton recibi merecidamente el Nobel de la Paz y el Premio Prncipe de Asturias por la gran difusin de su mensaje. Aqu empez la tercera y ltima confrontacin: la del hombre contra s mismo.

    Sobre Al Gore se han dicho muchas cosas. Yo slo recuerdo algunas de sus palabras y ni siquiera literalmente: “Es para m un privilegio, vivir en una poca en que nuestras decisiones pueden transformar el mundo y dejar un mejor legado a las generaciones venideras” (creo recordar algo as).

    Tambin explic que: “Bush dijo una vez que hay que elegir entre economa y medioambiente. Pero sta es una dicotoma falsa, si no tenemos planeta, no tendremos economa”. Ms claro, blanco y en botella.

    Pero lo importante de esta historia no es Al Gore. Es poner a prueba la capacidad del hombre para salir del entuerto climtico. Existe un punto de no retorno, al cual nos acercamos cada vez ms, y tampoco podemos ponernos a vivir en cuevas.

    Y sobre todo cmo les explicamos a los pases emergentes que no deben utilizar sus recursos naturales, cuando nosotros lo hemos venido haciendo todos estos aos? Esta es, probablemente, la ltima de las batallas. Donde la audacia, la conciencia y el ingenio humano, se van a medir con la necesidad, el recelo, y los intereses econmicos de muchos pases.
    Ignacio Bernabeu
    http://www.movimientofresh.com

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